No es una organización, es un empresa

28 abril, 2015
ongs

Tu organización civil ya se ve y comporta como una empresa.

Esta registrada como una entidad ante el estado y tiene que reportar a hacienda. Para cumplir su misión tiene que ingresar más dinero del que gasta. Y como cualquier otro negocio, su existencia depende de lograr comprobar a sus constituyentes que es capaz de entregar su propuesta de valor. Si lo piensas, tu organización, ya es como una empresa.

¿Porqué es tan importante aceptar este hecho?

Por que muchas organizaciones operan bajo la impresión de que sólo por no querer tener ganancias, no son una empresa. Peor aún, lo usan como excusa para no ser profesionales, para hacer mal trabajo, no tener disciplina o competitividad.

Las excusas más comunes son “Soy una OSC, no puedo”:

  • pagar bien a mis colaboradores,
  • tener buenas métricas y respetarlas,
  • manejar mi contabilidad de forma disciplinada,
  • entrenar a mis directores ni tener un consejo que genere valor.

Todas esas falacias surgen de la simple noción que por ser una empresa sin fines de lucro, no se puede ser una empresa profesional.

Jacob descubrió durante los 90’s como distintas organizaciones piensan distinto respecto al dinero y sus recursos. Todo empezó cuando conoció a un ingeniero en Intel, la empresa de microprocesadores más grande del mundo. Este ingeniero y su equipo entero renovaban sus computadoras cada 12 meses, sin falta. Esto es porque los beneficios que obtenían en productividad eran 10 veces más grandes que el ahorro que podrían tener al usar equipo obsoleto.

Al mismo tiempo, Jacob Smith trabajaba para una organización civil de servicios sociales. Esta organización tenía una mentalidad de ahorro. Usa la computadora hasta que sea inusable. Esto significaba que toda la organización operaba usando computadoras lentas, inestables con programas incompatibles entre sí.

La organización nunca se detuvo a considerar el costo de todo el tiempo que las personas perdían por no poder hacer bien su trabajo. Nunca se imagino que nuevas computadoras era una gran inversión en lugar de un gasto, como el resto de las industrias privadas.

Como consecuencia, la productividad de toda la organización se veía afectada, las personas perdian días enteros tratando de lograr las tareas mas sencillas que nunca serian un problema si tuvieran las herramientas adecuadas.

Otro gran error de las organizaciones poco profesionales es el considerar el auto-martirio y falta de recursos como prueba del compromiso que tienen hacia una causa social.

Invertir en capacitaciones, desarrollo profesional, mejores condiciones de trabajo son necesarias. Incluso lo que  se consideraría “lujos necesarios”, en viáticos como, un hotel decente, buena comida, vuelos a horas normales, son inversiones que tienen un gran retorno de inversión.

Esta escasez, deliberada o no, es la mayor queja de los profesionales de la industria de las organizaciones civiles.

Por cierto, nunca me agradó el término tercer sector, como si fuera un sector de tercera, relegado, olvidado y sin importancia. Esa es otra cambio de paradigma que hay que realizar.

La mayoría de las personas de la industria, sienten que sus organizaciones no los valoran ya que nunca tienen presupuesto disponible para entrenamiento y conferencias. Los hacen dormir en sofa’s cuando viajan y comer comida rápida de mala calidad.

El no sentirte valorado por tu organización es la razón principal para perder motivación, desempeño y pasión por tu causa. Esto es una pena, ya que estas características son precisamente las que más necesitamos en nuestras organizaciones civiles.

Mientras el problema de falta de presupuesto puede ser real, no es justificación para que este siempre sea el caso. Es nuestra responsabilidad procurar los recursos para poder pagar bien e invertir en nuestra gente. Nótese que dije procurar recursos, no donativos ni fondos.

Evitar estos temas que te vuelven una organización profesional simplemente porque suenan muy “corporativos” o te hacen sentir que te alejan de tu misión, es simplemente irresponsable.

Quizás puedas sostener tu operación sin fines de lucro por algún tiempo si lo haces de forma poco profesional. Muchas empresas en el sector privado con pobre liderazgo, malos planes de negocios, mala estrategia y pésima ejecución logran hacerlo durante años.

Como Jim Collins dice, en el mundo de las  organizaciones civiles, como en empresas privadas existe todo el rango de profesionalidad: desde las mediocres, sin impacto que solo generan costos y estorban a las demás, hasta las super ágiles y efectivas con gran crecimiento.

Sin embargo, las organizaciones civiles corren un mayor riesgo de fracaso en caso de no tener una operación profesional, el dinero se acaba más rápido, hacienda no te permite tener libertades financieras y las personas esperan resultados a corto plazo.

La clave  para ser una organización profesional no esta en querer copiar a la iniciativa privada, sino en cambio aprender las mejores prácticas de todos los sectores y todas las industrias, lo que Chip Heath llama “Puntos Brillantes”. (Intentar copiar sin pensar, a la iniciativa privada sería tan riesgoso como ignorarla).

Pero cuando se trata de tener una organización civil profesional, una empresa sin fines de lucro, las diferencias entre ambos sectores son mucho menos importante de lo que estamos acostumbrados a pensar.

Tu organización, empresa sin fines de lucro, medirá su éxito antes que nada en su misión social, en lugar de un retorno de inversión financiera. La intención es la misma: producir gran valor a cambio de los recursos de tus clientes, inversionistas y donadores.

No todas tus fuentes de ingreso tienen que venir de la venta de un producto o servicio. Si estas en México y en otros paises con lama legislación,  incluso te penalizan si llegas a tener exito al generar tus propios ingresos. La mayoria de tus ingresos, que pueden ser incluso deducibles de impuestos, pueden venir de proveer otro tipo valor, como satisfacción personal por ayudar, un servicio a cambio de donación, o acceso a información y redes.

Tu organización, empresa sin fines de lucro, puede tener ciertos beneficios fiscales, pero eso no significa que puede estar exenta de las reglas naturales del mercado y economía en la cual existe:

Para existir, tiene que entrar más dinero del que sale.

Si agregamos esto a la creciente popularidad entre inversionistas de impacto, donadores y millennials en las empresas sociales e innovación social corporativa, tenemos un escenario dónde más que nunca necesitamos elevar la calidad de nuestra operación.

Por eso, en lugar de justificarnos por tener malas prácticas, malos sueldos, y pocos recursos solo por ser tener un status legal de organización de la sociedad civil tenemos que hacer un mejor trabajo para ser más profesionales, efectivos y en general, hacer un mejor trabajo para avanzar en nuestra misión social.

Al final del dia, nos demos cuenta o no, somos organizaciones, empresas sin fines de lucro. Y como tales debemos de ser cada día más competitivas y profesionales.

Comments

comments

ONGs y Asociaciones Civiles

You may also like

Tu consejo que sólo “está bien”, en verdad ya está Muy Bien
Tener un mal plan estratégico, lo mismo que no tenerlo.
El Manifiesto de una Super ONG